Por Alex Marin Branding con Propósito
Lo que piensas antes de dormir marca más de lo que imaginas
Con el tiempo he podido comprobar algo muy concreto: el estado desde el que te acuestas influye directamente en cómo vives tu día y en cómo avanzas hacia tus objetivos. He atravesado etapas en las que me iba a dormir con la cabeza llena de preocupaciones. Pensando en deudas, en decisiones difíciles, en conversaciones pendientes, en rabia o en rencores acumulados. Al día siguiente todo pesaba más. La energía bajaba. La claridad se diluía. El día arrancaba cuesta arriba.
Ese momento previo al sueño resulta determinante. Durante la transición al descanso, el cerebro entra en ondas alfa y theta, estados asociados a la creatividad, la memoria y el aprendizaje profundo. Estudios del National Institute of Health muestran que el subconsciente se vuelve especialmente receptivo en esta fase, integrando emociones y pensamientos con mayor intensidad. Es como si la mente abriera un terreno fértil justo antes de cerrar los ojos.
Las civilizaciones antiguas ya lo intuían. En el Antiguo Egipto, el sueño se entendía como un espacio de contacto con planos más profundos de la conciencia. Textos como El Libro de los Sueños, recogido en el Papiro Chester Beatty III, muestran cómo sacerdotes y escribas practicaban rituales de intención antes de dormir, convencidos de que aquello que se sembraba mentalmente durante la noche influía en las decisiones y acontecimientos del día siguiente. Siglos más tarde, filósofos como Platón hablaban del sueño como un estado en el que el alma accede a verdades más profundas, una idea que Aristóteles desarrolla en Sobre los sueños. En la tradición moderna, Neville Goddard reforzó esta visión en Feeling Is the Secret, al afirmar que el estado emocional previo al sueño imprime creencias en el subconsciente.
Investigaciones más recientes de la Universidad de Harvard han demostrado que la visualización mental activa las mismas áreas cerebrales que la acción real, reforzando patrones de conducta y toma de decisiones. Aquello que se siente como real tiende a organizar el comportamiento.
Cuando empecé a visualizarme desde la calma, el orden y la coherencia antes de dormir, algo cambió. Mis decisiones al día siguiente eran más claras. Mi forma de comunicar se volvió más serena. Mi energía encontró dirección.
¿Tiene esto relación con el branding? Para muchos, quizá ninguna. Para mí, absolutamente todo.
Porque la marca personal nace en cómo vives y desde qué estado interno tomas decisiones. Ese estado se filtra en tus proyectos, en tu liderazgo y en la forma en la que te muestras al mundo. Dormir con una intención clara orienta el camino. Y cuando el camino interno se ordena, lo que construyes empieza a sostenerse con más fuerza y coherencia.
